USO DE RECURSOS NATURALES SIN CONOCIMIENTO: EL MAL USO DEL AGUA EN CHILE

Por Mauricio Cartes V.

Ingeniero Civil Hidráulico

El agua en Chile es un recurso que se dice público, pero que es público a medias (o “en la medida de lo posible”, para algunos). Debido a esto, el uso del agua es administrado por el propietario de este “bien”, y a partir de ello, el propietario puede usarlo o no. Su empleo puede ser eficiente o no, dependiendo del negocio que posea. Al no usarlo, puede dejar que otros la empleen, o le hace un bien al medio ambiente (como externalidad positiva en lo ambiental). En el primer caso condiciona el uso eficiente al mínimo posible (según reglas de mercado), y en el segundo caso, favorece la supervivencia del ecosistema (supervivencia condicionada por la irresponsabilidad del Estado amparado por el Código de Aguas).

El Estado ha agotado las fuentes de aguas por mandato del Código de Aguas. Este objetivo está amparado para generar productividad y un mercado sin control estatal (sino que con el único control posible, el mercado y la mano invisible; símbolo de esta condición es que el Estado apenas puede expropiar derechos orientados a las necesidades domésticas, Art. 27 del Código de Aguas). En la evolución de los problemas de escasez, el Código de Aguas ha sido interpretado (de diferentes maneras, al igual que otros documentos legales), según sea el interés de los propietarios de Derechos de Aprovechamiento de Aguas. En algunos sectores se han formulado decretos de escasez hídrica (por ejemplo, la cuenca de los ríos Ligua y Petorca se han decretado zona de escasez hídrica durante los años 2008, 2010, 2011, 2012, y 2014), los cuales permiten el ajuste en el uso de los derechos según reglas que son diferentes a las reglas del mercado.

Por otro lado, los propietarios de derechos de agua, emplean el recurso sin conocimientos hidrológicos, sino más bien, de manera empírica. Por ejemplo, un agricultor, siembra de acuerdo a disponibilidad hídrica, condicionado a la variabilidad climática, que en casos de sequía extrema, le han generado pérdidas por el total de su inversión. Siguiendo la línea productiva, la minería no reserva agua para su uso en períodos de buen precio del mineral, sino que la emplea según disponibilidad, haciendo esfuerzos muy acotados por la conservación del ambiente (esfuerzos menores al 1% de sus ingentes utilidades para cuidar fuentes de agua y almacenamiento). Tampoco condiciona su empleo de los recursos hídricos subterráneos en caso que afecten los cursos de aguas superficiales, si nadie le cuestiona dicha afectación. Los propietarios de plantaciones forestales tampoco se quedan atrás, a un nivel tal que desconocen aún los efectos nocivos de sus parcelas en menester del recurso hídrico, generando muchas veces escacez hídrica en los predios aledaños, daño que no es cuantificado ni fiscalizado por las autoridades. Así, el uso excesivo de las aguas subterráneas, afecta la disponibilidad del recurso en los cuerpos superficiales e incluso en las napas subterraneas adyacentes, generando escasez en los sectores que rodean al punto de extracción, sean del mismo dueño o no.

Dicho lo anterior, tengo algunas preguntas: ¿es esto racional? ¿Queríamos llegar a esto cuando se pensó el Código de Aguas en 1981 y su escueta modificación el año 2005? ¿Lo podemos resolver?

Luego de reflexionar acerca del tremendo desorden que existe con los administradores del agua que poseen Derechos de Aprovechamiento, los que en su mayoría corresponden a regantes y empresas: agrícolas, mineras y sanitarias; entiendo que no existe limitación para plantear una regulación que vaya en la línea del conocimiento del recurso.

Aspectos como vulnerabilidad, conexión río acuífero, crecidas, sequía, etcétera, son parte de aspectos técnicos que deben ser conocidos por aquellos que poseen títulos de Derechos de Aprovechamiento, de lo contrario sólo poseen un título amparado por la ley que pueden vender o permutar o transar en un mercado sin reglas claras a libre albedrío.

Para tener y usar un recurso natural, de manera tal que no atente contra la vida, en algunos casos, no existe necesidad de conocer su origen, estructura o interrelación con los demás. Por ejemplo, el sol, fuente calórica y lumínica, no está condicionado por algún agente privado para su empleo, pudiendo emplearse (o disfrutarse) apenas aparece en la mañana (o cuando naturalmente está disponible).

Pero para tener y usar algo natural tan vital como el agua de manera artificial, y cuyo mal uso atentar contra la vida, entiendo que debiese ser requisito conocer su origen, estructura e interrelaciones con otros elementos. Ejemplo de esto corresponde al uso de armas biológicas[1], o plaguicidas de origen natural[2].

Entonces, me parece precario que al agua, un bien natural vital y limitado que se usa de manera artificial, y que dicho uso puede atentar contra la vida, no proceda con algún tipo de verificación, acerca de los conocimientos mínimos que debe poseer aquél que quiera tener un título de propiedad para un uso artificial.

Mi propuesta, que no atenta contra el marco normativo actual, es que aquéllos que desean emplear al agua de manera artificial (de cualquier manera), demuestren tener conocimientos acerca de las características de este elemento. Me refiero a una prueba solemne, sin limitaciones a aquel que quiera darla, la cual le confiera las condiciones de conocimiento mínimo para sostener el uso del Derecho de Aprovechamiento. Dicha condición de conocimientos debe ser reevaluado periódicamente según la evolución del bien natural limitante (por ejemplo, cada 10 años). El costo de esto corresponde al de una prueba de bajo costo, que involucra a todos los propietarios de Derechos de Aprovechamiento, los que se estiman en 105 mil propietarios[3] (ojo que indico “se estima”, puesto que el actual Director General de Aguas desconoce el número total).

Esta propuesta puede limitar a aquellos que no son letrados, aspecto que puede perfeccionarse mediante capacitaciones y orientación de las autoridades pertinentes tales como la Dirección General de Aguas o la Comisión Nacional de Riego, quienes cuentan con los equipos profesionales relacionados con los recursos hídricos. Una alternativa a esta prueba solemne corresponde a una “declaración de intenciones de uso” que busca simplificar la aplicación de la prueba, que en lo técnico podría ser complejo. La declaración requeriría fiscalización en terreno por un ministro de fe, con la finalidad de dar validez al uso del agua. Esta declaración también debe ser reiterativa en el tiempo, y su implementación necesitaría de apoyo de diferentes agentes para evitar abusos sobre la oportunidad planteada.

Una propuesta fuera del marco legal, y que permitiría ordenar a los usuarios, a las comunidades de usuarios, y por ende a las bases de datos que son el fundamento para determinar las medidas que se deseen implementar, corresponde a la exigencia de dichos instrumentos (prueba o declaración de intenciones de uso) para validar la permanencia del Derecho de Aprovechamiento en las manos de dicho usuario. O dicho de otra manera, si no se prueba que tiene conocimientos, se excluye de tener un Derecho de Aprovechamiento bajo el pretexto que no puede manejar dicho instrumento.

REFERENCIAS

[1] 1972. Los acuerdos entre los Estados Unidos y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM).

[2] Resolución Exenta Nº:1557/2014 Establece exigencias para la autorización de plaguicidas y deroga Resolución N° 3.670 de 1999.

[3] Director General de Aguas, Carlos Estévez, Comisión de Hacienda, 4-10-2016. Sitio web: http://reformacodigodeaguas.carey.cl/

Imagen principal tomada de:  chilesustentable

 

Articulo relacionado: ¿CÓMO CONVERTIR UN RECURSO NO RENOVABLE EN RENOVABLE? EL EFECTO DE LOS DERECHOS DE AGUA PERPETUOS EN CHILE

 

Abejas… ¡Mucho más que las productoras de miel!

Por Patricia Henríquez1,2*, Constanza Schapheer1 & Cristian A. Villagra1

  1. Instituto de Entomología, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
  2. Centro de Emprendimiento Apícola (Ceapi). Universidad Mayor

 

Cuando se habla de “abeja” lo primero que se viene a la mente es la abeja de miel (Apis mellifera) (Imagen 1.A).imagen 1- Sin embargo, “abeja” corresponde a un término genérico para referirse a cualquier especie de un conjunto muchísimo mayor de estos insectos: la superfamilia Apoidea (insectos del orden Hymenoptera)1. Este grupo de insectos está compuesto de aproximadamente 20.000 especies2 a nivel mundial. Chile alberga alrededor del 2% del total de abejas silvestres del mundo (440 especies conocidas a la fecha) (Imagen 2). Por lo tanto, Apis mellifera es solamente una especie dentro de este diverso grupo de insectos.

IMAGEN 2-

Al igual que otros animales criados por el hombre con un fin productivo, como las vacas y gallinas, la abeja de miel ha sido domesticada tempranamente en la historia de nuestra especie3 (Imagen 3), con el objetivo de obtener beneficios de su crianza como son los servicios de polinización de cultivos agrícolas, y la obtención de productos de la colmena como miel, cera, propóleo, imagen 3-polen, además de la apitoxina, compuesto utilizado en la apiterapia, un tipo de medicina que utiliza el veneno de la abeja de miel para curar enfermedades como la artritis. Las abejas de la miel, al tener un valor económico y ser importantes para la producción de alimentos son reproducidas, criadas y mantenidas con asistencia humana, por lo cual su supervivencia se encuentra resguardada por la apicultura. De esta forma, la abeja de miel se encuentra ampliamente distribuida en el mundo, pudiendo habitar tanto ambientes modificados por el hombre como regiones menos intervenidas. Por esta razón es tan común verla en gran parte de nuestro país en sectores rurales e incluso en las ciudades.

Distinto es el caso para muchas especies de abejas nativas silvestres (originarias de un lugar en específico y que su desarrollo no está asistido por el humano), ellas juegan un rol clave en la mantención de los diversos ecosistemas nativos4. Debido a su contribución a la polinización de las especies vegetales autóctonas de cada ecoregión de nuestro planeta, incluyendo nuestro país.

Las especies silvestres de abejas dependen fuertemente de la presencia de flora nativa para su subsistencia. No solo como fuente de alimento (polen y néctar); sino que también como refugio contra depredadores, sitios de nidificación y provisión de otros recursos florales como resinas, aceites y fragancias, substancias vitales para su reproducción5,6 (Imagen 4). Por esto, dentro de las razones que explicarían la disminución de la biodiversidad y abundancia de abejas nativas se destaca la pérdida de los hábitats con plantas nativas y su reemplazo indiscriminado por ambientes modificados por el hombre7,8, como serían las ciudades, campos agrícolas y forestales, e incluso parques botánicos con flora exótica.

imagen 4-

En el caso de la expansión de la agricultura a zonas con flora nativa, alternativamente al reemplazo, las experiencias de manejo de ambientes agrícolas donde se ha permitido la mantención de zonas que conservan la flora nativa ha demostrado ser positiva para la productividad de los campos9. Esto, ya que se ha demostrado que las abejas nativas tienen la potencialidad de ser polinizadores de cultivos agrícolas10.

Por lo anterior, es muy importante fomentar el uso de plantas nativas como ornamentales en sectores urbanos. Los pueblos y ciudades pueden ser una fuente de biodiversidad si se promueve la forestación y uso ornamental de plantas nativas11. Estas plantas constituyen la fuente de alimento y refugio no sólo para las abejas nativas, sino que también para muchas otras especies de animales silvestres12.

Si bien la abeja de miel, Apis mellifera, es el sustento económico para muchas familias en el país y no es posible prescindir de ellas, también es fundamental encontrar un equilibrio entre especies exóticas y nativas, por ejemplo, teniendo una adecuada carga animal para no generar una sobreexplotación del ecosistema nativo, y colmenas libres de patógenos para evitar el contagio de enfermedades a las especies nativas13.

La abeja de miel puede consumir los mismos recursos alimentarios que las abejas nativas (Figura 1), y en situaciones críticas y escasez de recursos puede transformarse en antagonista de estas14, 15. Es importante recordar que cuando existe escasez de alimento, el apicultor generalmente complementa a las colmenas con jarabe de azúcar y suplementos proteicos de diversos orígenes. Oportunidad que las abejas nativas no tienen. Por lo tanto, es necesario reconocer la existencia e importancia de la biodiversidad de abejas nativas y preservar su aporte a nuestra propia supervivencia.

 

¿Están todas las abejas en peligro de extinción?

No, son las abejas nativas silvestres las que se encuentran amenazadas. Si bien la abeja de miel enfrenta algunas dificultades como enfermedades y mayor exposición a plaguicidas (por encontrarse habitualmente en predios agrícolas) su desarrollo está asistido por la apicultura. Mientras que las abejas nativas no cuentan con esta “ayuda”.

¿Qué es una abeja nativa silvestre?

Es una especie de abeja originaria de un lugar específico que se desarrolla sin la asistencia humana. Por ejemplo el aberrojo nativo o moscardón (Bombus dahlbomii), es nativo de Chile.

¿Cuáles son las principales amenazas a la conservación de las abejas?

La destrucción de su hábitat, introducción de especies exóticas y contaminación por productos tóxicos. Los incendios que afectaron recientemente a nuestro país es un gravísimo ejemplo de destrucción del hábitat.

¿Cómo puedo ayudar a preservar las abejas nativas? 

Aprendiendo cuáles especies de plantas son nativas de cada zona de Chile, no remover las existentes y plantándolas en jardines. Es posible comprarlas en viveros especializados. Además es importante saber que estas plantas al ser originarias de esta zona están mejor adaptadas a las condiciones ambientales, por lo que requieren menor cantidad de cuidados.

¿Es igualmente útil cualquier tipo de flor en la preservación de las abejas nativas?

Si bien las abejas pueden alimentarse de una gran cantidad de flores (incluso cultivos agrícolas), las plantas nativas constituyen su hábitat. Por lo que siempre será más útil para las abejas disponer de estas plantas para su desarrollo. Además manteniendo las plantas nativas de Chile también se está contribuyendo a la conservación de muchos otros grupos de animales.

REFERENCIAS:

1. Danforth, B. N., Cardinal, S., Praz, C., Almeida, E. A., & Michez, D. (2013). The impact of molecular data on our understanding of bee phylogeny and evolution. Annual review of Entomology, 58, 57-78.

2. Ascher JS, Pickering J. (2012). Discover life: bee species guide and world checklist (Hymenoptera: Apoidea: Anthophila). http://www.discoverlife.org/mp/20q?guide=Apoidea_species&flags=HAS

3. Zeuner, F. E. (1963). A history of domesticated animals

4. Smith-Ramírez, C., Martinez, P., Nunez, M., González, C., & Armesto, J. J. (2005). Diversity, flower visitation frequency and generalism of pollinators in temperate rain forests of Chiloé Island, Chile. Botanical Journal of the Linnean Society, 147(4), 399-416.

5. Whitten, W. M., Young, A. M., and Stern, D. L. (1994). Nonfloral sources of chemicals that attract male euglossine bees (Apidae: Euglossini). J. Chem. Ecol. 20, 821–822. doi:10.1007/BF02059617.

6. Cosacov, A., Cocucci, A. A., and Sérsic, A. N. (2014). Geographical differentiation in floral traits across the distribution range of the Patagonian oil-secreting Calceolaria polyrhiza: Do pollinators matter? Ann. Bot. 113, 251–266. doi:10.1093/aob/mct239.

7. Kremen, C., Williams, N. M., and Thorp, R. W. (2002b). Crop pollination from native bees at risk from agricultural intensification. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 99, 16812–16816. doi:10.1073/pnas.262413599.

8. Freitas, B., Imperatriz-Fonseca, V., Medina, L., Kleinert, A., Galetto, L., Nates-Parra, G., Quezada-Euan, J. (2009). Diversity, threats and conservation of native bees in the Neotropics. Apidologie, vol 40, núm. 3, p. 332–346.

9. Kremen, C., Bugg, R., Nicola, N., Smith, S., Thorp, R., Williams, N. (2002). Native bees, native plants, and crop pollination in California”. Fremontia, vol 30, p. 3-4.

10. Landaverde-González, P., Quezada-Euán, J. J. G., Theodorou, P., Murray, T. E., Husemann, M., Ayala, R., & Paxton, R. J. (2016). Sweat bees on hot chillies: provision of pollination services by native bees in traditional slash and burn agriculture in the Yucatán Peninsula of tropical Mexico. Journal of Applied Ecology.

11. Kowarik, I. (2011). Novel urban ecosystems, biodiversity, and conservation. Environ. Pollut. 159, 1974–1983. doi:10.1016/j.envpol.2011.02.022.

12. Fischer, L. K., Lippe, M. von der, Rillig, M. C., and Kowarik, I. (2013). Creating novel urban grasslands by reintroducing native species in wasteland vegetation. Biol. Conserv. 159, 119–126. doi:10.1016/j.biocon.2012.11.028.

13. Goulson, D. (2003). Effects of Introduced Bees on Native Ecosystems. Annu. Rev. Ecol. Evol. Syst. 34, 1–26. doi:10.1146/132355.

14. Paini, D. R. (2004). Impact of the introduced honey bee (Apis mellifera) (Hymenoptera: Apidae) on native bees: A review. Austral Ecol. 29, 399–407. doi:10.1111/j.1442-9993.2004.01376.x.

15. Sugden, E. A., Thorp, R. W., and Buchmann, S. L. (1996). Honey bee-native bee competition: Focal point for environmental change and apicultural response in Australia. Bee World 77, 26–44. doi:10.1080/0005772X.1996.11099280.

Exitoso seminario sobre Innovación, emprendimiento sustentable y cooperativismo realizado por ONG CODECIAM en Andacollo.

En el contexto del programa de vinculación con el medio de la Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica (VTTE) y del departamento de Biotecnología de la Universidad Tecnológica Metropolitana, se desarrolló el Seminario “Innovación, emprendimiento sustentable y cooperativismo”. Este seminario, que fue realizado el sábado 26 de noviembre de 2016, entre las 9:00 y 18:30 horas en la ciudad Andacollo, fue organizado por CODECIAM y la Agrupación para el Control del Medioambiente y Desarrollo Comunal de Andacollo (CMA), con el auspicio de la I. Municipalidad de Andacollo.

afiche-seminario-andacollo-2016El seminario se realizó en la Casa del Encuentro Ciudadano de Andacollo, contando en el bloque matutino con las exposiciones de Luis Pouchucq, académico del departamento de Biotecnología de la UTEM y director de Investigación de CODECIAM, sobre innovación y emprendimiento; y de Javier Orellana, Mg en Finanzas sobre modelos de negocios. En el bloque vespertino, Francisca Brieba , Directora de Comunicaciones de CODECIAM, expuso sobre desarrollo territorial con identidad cultural para finalizar con la participación de Belén Bello, quien, desde la experiencia de Cooperativa MINKA, expuso sobre cooperativismo y emprendimientos sociales.

Los resultados de esta actividad fueron muy satisfactorios, pues se contó con la presencia de aproximadamente 15 personas de Andacollo, en su mayoría emprendedores. La recepción de los asistentes fue muy positiva demostrándose con la interacción en las charlas y en las conversaciones posteriores, donde surgieron propuestas de próximas acciones a desarrollar por la comunidad, que podrían ser apoyadas por CODECIAM. Estas actividades tienen el objetivo de fortalecer la organización local y el desarrollo de iniciativas que potencien a Andacollo y sus habitantes.

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Extractivismo múltiple: el modelo económico que deteriora el planeta que habitamos

Si nos propusiéramos hacer un pequeño ejerciciomeditacion_by_themnaxs de imaginación en el que cerráramos los ojos, juntáramos las manos y nos alejáramos del suelo que nos sostiene para tomar palco en la luna, en algún planeta vecino o en una estrella que nos guiñe su titilar… ¿Qué veríamos? Yo vería este planeta que habitamos – el único que conocemos y que, hasta donde sabemos, hemos sido capaces de habitar – en medio de la inmensidad del vacío esquivando otros planetas que caen, rocas grandes y pequeñas que esquivan a planetas que caen, estrellas a lo lejos y a lo cerca. Seguro también vería chatarra – probablemente electrónica – divagando en el cosmos buscando su lugar en el espacio.

Imagen tomada de la web.

 

Ampliando el ejercicio me creería Dios, específicamente ese Dios que, según cierta creencia, lo creó todo antes de todo. Siendo Dios, tomaría este planeta que habitamos en algo parecido a mis manos, lo observaría – nos observaría –, evaluaría “mi” creación y, al percatarme del desastre instalado me entretendría jugando con él: “¿Qué pasa si borro un pedacito de la capa de Ozono? Oh! Se achicharra un pedacito de planeta…¿Qué pasa si rompo trocitos de glaciares? Oh! El mar se vuelve voraz. ¿Qué pasa si saco trocitos de bosque? ¿Y si saco las ballenas? ¿Qué pasa si apago la luz del sol? Oh! Se ahoga la vida”

Nosotros, la humanidad, definitivamente no somos Dios, sin embargo, como si lo fuéramos, jugamos lúdicamente con este planeta: borramos un trocito de capa de ozono (que al parecer se está recuperando después de 30 años[2]), emitimos dióxido carbono, metano, óxidos de nitrógeno y otros gases de efecto invernadero que nos ahogan, eliminamos bosques nativos a un ritmo veloz (en el amazonas se estima que desaparece una superficie equivalente a 48 canchas de fútbol al año[3]), agotamos de manera inconsciente los peces del mar, contaminamos el mínimo porcentaje de agua dulce que tenemos para beber, movemos cordilleras en busca de minerales, agotamos el nutritivo suelo que ha tardado miles de años en existir. Como si esto fuera poco, creamos cada día armas más potentes[4], como si las guerras fueran un juego de consola, desplazamos a millones de familias cada año (más de 65 millones según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados[5]), permitimos – por omisión o inacción – el abuso de poder sistemático de corporaciones transnacionales que horadan tanto territorios como culturas.

Este panorama mundial parece muy lejano, pero no lo está. Miremos más cerca: en Chile, hace ya varios años, la economía de libre mercado basada en el extractivismo voraz de “recursos naturales”, instaurada magistralmente en dictadura y personificada por capitalistas inescrupulosos, se ha apoderado de los ámbitos más cotidianos de las personas y comunidades que habitan este territorio llamado Chile ($hile). Para efectos pedagógicos, podemos desglosar las aristas del extractivismo según las industrias poderosas en Chile, a saber:

Industria Minera: Extractivismo de suelos, agua y minerales

El pilar fundamental del extractivismo minero se encuentra en el Código de Minería[6] de 1983, que “establece los modos de adquirir y extinguir derechos mineros”. Entre fines de la década del 80 y principios de los 90 – entrada la ilusión de democracia – es cuando el modelo se consolida. Por esos años es cuando se ingresan las primeras industrias mineras transnacionales quienes, aprovechando la legislación vigente, débil y permisiva, extraen miles de toneladas de oro, plata, cobre y otros minerales, dejando unos pocos pesos a las arcas nacionales y miles de toneladas de pasivos ambientales[7]. Es que estas pobres empresas declaran pérdidas… hicieron tan malos negocios aquí.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la megaminería en mi cotidiano?

Una de las consecuencias importantes que podemos intuir es la pérdida de miles de millones de pesos que no han ingresado a las arcas fiscales durante casi 30 años, recursos que, en el caso de ser medianamente bien administrados, podrían financiar programas sociales; podríamos tener la educación, salud y seguridad pública que necesitamos si el cobre fuera realmente el “sueldo de Chile” (hoy, el control estatal del cobre – Codelco – es menor al 30%, por lo tanto, de ese “sueldo” tenemos una fracción pequeña).

Otra consecuencia, ya no tan cotidiana, es la permanente emisión de altos niveles de contaminación, destrucción de ecosistemas como valles, glaciares y fuentes de agua, la generación de conflictos socioambientales producto de la destrucción de formas productivas locales, división y desplazamiento de comunidades, entre otras. Sólo a modo de ejemplo, se puede mencionar los casos de Chuquicamata, Chañaral y Puchucaví-Ventanas[8] [9].

Industria Forestal: Extractivismo de suelos y agua

Volando imaginariamente hacia el sur de este país, nos encontramos en las regiones del BíoBío, Araucanía, Los Lagos y Los Ríos (principalmente) con más de 2 millones de hectáreas de monocultivos de bosques de pino y eucaliptus[10] pertenecientes, principalmente, a 2 de los 3 núcleos familiares-empresariales poderosos de Chile: Matte (CMPC) y Angelini (Arauco-Celco)[11], quienes, dicho sea de paso, controlan la mayoría de los medios de comunicación[12], ¡y cómo no! Con toda esa celulosa se pueden imprimir todos los periódicos de Chile.

En este contexto, no se puede dejar de mencionar el Decreto de Ley 701, herramienta legal que se utilizó desde 1984[13] para subvencionar la plantación de las miles de hectáreas de plantaciones de monocultivos… es que estas pobres empresas no tenían el capital para invertir en un pedacito más de tierra para plantar arbolitos.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la industria forestal en mi cotidiano?

A través de los – controladísimos – medios masivos de comunicación, hemos sido testigos de eventos como la colusión del papel higiénico, lo que produjo amplio repudio ciudadano y múltiples reacciones. Pero ¿Qué tiene que ver esto con el extractivismo forestal? Pues bien, el oligopolio de esta industria utilizó su poder para acordar precios… ¿Los involucrados? CMPC de Matte y SCA (capitales suecos)[14].

Entre las consecuencias no tan cotidianas y no informadas por los medios masivos de comunicación, podemos enumerar: i) la violación sistemática de derechos humanos y ancestrales de comunidades mapuche por parte del estado chileno frente a la recuperación de territorios usurpados a comunidades[15]; ii) el agotamiento de agua de napas subterráneas con afectación de comunidades mapuche y no mapuche (un eucalipto joven puede consumir 20 litros de agua diariamente[16]); la pérdida de miles de hectáreas de bosque nativo, cambiadas por monocultivos; iv) la contaminación de fuentes de agua y envenenamiento de animales debido a la aplicación de herbicidas, pesticidas y fertilizantes altamente tóxicos, sin olvidar los desechos tóxicos asociados al proceso de la celulosa y, v)erosión y “muerte” de suelos, a través de la pérdida de nutrientes[17].

 

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Imagen: Tala rasa de plantación de monocultivo. Se evidencia la erosión y pérdida de suelo. Fotografía: Claudio Donoso

 

Otras formas del extractivismo que se han desarrollado en Chile y el mundo, y que serán tratadas en un próximo artículo, son la industria salmonícola (extractivismo del medio marino), la agroindustria (cultivo masivo de alimentos) y la industria del rubro energético. Vale la pena advertir que el extractivismo energético está tomando una dirección preocupante tras la reciente aprobación de la Ley Eléctrica[18], la cual, a pesar de lograrse la incorporación de elementos de participación ciudadana[19], sigue siendo antojadiza y continúa buscando el beneficio de los grupos de poder antes que de comunidades.

A modo de reflexión, frente a todo lo expuesto y mucho más, deberíamos estar atentos al “extractivismo de conciencia”, concepto que se me viene a la mente asumiendo que a las “masas” de personas que viven su vida de manera superficial, creyendo lo que dice la tele, comprando lo que les dicen que compren, ya les han extraído la tan valiosa conciencia que nos permite reflexionar y actuar con determinación y valentía para cambiar lo que está mal a nuestro alrededor.

¿Y qué hacemos desde lo cotidiano para cambiar el mundo que nos rodea? Difícil tarea, pero no imposible: podemos INFORMARNOS sobre acontecimientos no informados por los medios de comunicación masiva; podemos ESTUDIAR múltiples contenidos para ser capaces de discutir con quienes toman decisiones políticas; podemos CULTIVARNOS física y espiritualmente para crecer en conciencia; podemos QUERERNOS y cuidarnos unos a otros, pues la unión hace la fuerza; podemos – debemos – LUCHAR y RESISTIR personal, colectiva, política y espiritualmente frente a los embates de esta realidad avasalladora.

 

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NEWÉN PU LAMIEN

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Por: Nicolás Inostroza Codoceo

 

 

RECOMENDACIONES

Audiovisual: Recurso generado por Chile Sustentable titulado “EXTRACTIVISMO: EXPLOTANDO LOS RECURSOS NATURALES DE CHILE”

Audio: Conferencia internacional: “Extractivismo en América Latina…Agua que no has de beber”, realizada el 21 de agosto en el Cine Arte Alameda. Organizada por OLCA, cuenta con la participación de Eduardo Gudynas, CLAES, de Uruguay; José de Echave, Cooperacción, de Perú; Dora Lucy Arias, Colectivo CAJAR, de Colombia

Memoria del Seminario Internacional “Recuperar los bienes comunes: Desafío en el proceso constituyente del Chile extractivista” realizado por OLCA el 2 y 3 de Septiembre de 2015. Expositores.

 

REFERENCIAS

Imagen inicial: obtenida de internet. WEB: http://themnaxs.deviantart.com/art/Meditacion-164061265

[1] Extractivismo: “El extractivismo es una forma de organizar la economía de un país, únicamente en función de la extracción intensiva de grandes volúmenes de recursos naturales, destinado sin procesamiento alguno para su venta en el exterior”. Cita 

[2]   Emergence of healing in the Antarctic ozone layer. Susan Solomon; Diane J. Ivy; Doug Kinnison; Michael J. Mills; Ryan R. Neely III; Anja Schmidt. Science 15 Jul 2016:Vol. 353, Issue 6296, pp. 269-274. Enlace.

[3] Enlace: http://www.worldwildlife.org/threats/deforestation

[4] Enlace: http://www.sigsauer.com/

[5] Informe anual de ACNUR 2015. “Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2015. Forzados a huir”. Enlace.

[6] Código de Minería, Ley N° 18248

[7] Pasivo Ambiental Minero (PAM): “son todas aquellas instalaciones y residuos mineros que se encuentran abandonadas, paralizadas o inactivas y que no se han cerrado adecuadamente”. Enlace

[8] “Los trabajadores de la mina de Chuquicamata presentaron una demanda en contra de la compañía debido a la emisión de gases de la fundición; los dueños de predios en los valles de Puchuncaví y Catemu presentaron pleitos contra los dueños de las fundiciones vecinas de Ventanas y Chagres; igual hicieron los ciudadanos de Chañaral contra Codelco debido a que los relaves de la planta de procesamiento de Salvador se habían depositado en las orillas de la bahía del mismo nombre” Gustavo Lagos, “Impactos ambientales de la minería en Chile” 

[9]  Hernán Durán, Impacto ambiental de la actividad minera en Chile: balance preliminar. 

[10] CONAF, 2014. “Plantaciones y pobreza en comunas forestales”.

[11] Orrego, Juan Pablo. “La entropía del capitalismo”. Ecosistemas, 2012.

[12]  “Tanto los Angelini como los Matte, mantienen punto de encuentro permanente integrando los principales grupos controladores de los medios de comunicación chilena, ya sea a través de las transacciones o relaciones sociales. En el caso de los Matte, (Bernardo), forma parte del directorio de Televisión Nacional de Chile, principal medio de televisión abierta. Su hermana, Patricia, en el Consejo asesor de Canal 13 (Televisión Universidad Católica).” Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Radiografía al conflicto forestal en el Gulumapu”.

[13] Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Conflicto público de tierras y Recursos naturales”: Expansión forestal y territorialidad Mapuche (Chile). 

[14]  “Las marcas involucradas por parte de CMPC son: Confort, Elite, Nova, Noble y Orquídea. En el caso de SCA son: Favorita y Magiklin”. Enlace.

[15] Colectivo de Comunicación mapuche Mapuexpress. Enlace.

[16]  Huber y Muñoz, 2003citado porClaudio Donoso. “Impactos del modelo forestal chileno y propuestas para enfrentar la crisis hídrica”

[17]  Claudio Donoso. Artículo: “¿El milagro forestal Chileno?”. Enlace:

[18] Vídeo desarrollado por Chile Sustentable que explica la Ley de Transmisión previo a la aprobación.

[19] “Los fundamentales artículos en que Máximo Pacheco debió ceder para aprobar su resistida ley de transmisión” –Chile Sustentable. Noticia.

La memoria del agua y el barro

aluvion marzo

“El agua tiene memoria”, una frase que oí hace 10 años atrás, luego que mi profesor de la cátedra de hidráulica dibujara “un río con una casa en el medio”. 5 años más tarde iba a terreno a las quebradas de Camiña y Tarapacá (ubicadas en la Región de Tarapacá), donde observando centenares de viviendas destruidas por el aluvión de marzo de 2012, reconocí un aspecto particular: “los cementerios se encontraban en la cima de los cerros más altos” y los vestigios que allí quedaban eran los más antiguos de cada poblado. Los 3 aspectos señalados anteriormente, la frase, el dibujo, y los cementerios, poseen un aspecto en común: “la memoria”. Y es que donde hay una roca grande (tal cual adorno en el patio de la casa) o existe huella de alguna inundación, aluvión u otro, es un lugar que posee el potencial para que vuelva a suceder un evento cuyas consecuencias sean irreparables.

Mediante las cámaras de nuestros celulares, hoy podemos dar a conocer a los demás cuando el río de barro llega a la ciudad y se desborda, destruyendo casas, y arrastrando lo que está a su paso. Las imágenes nos generan tristeza e impotencia para los que tenemos en nuestras manos algo de conocimiento técnico y por lo tanto, tenemos la responsabilidad de planificar el poblado.

Latemporal agosto 1s “tomas” representan el mayor de los problemas a la hora de evaluar un sector vulnerable ante riesgos naturales. Quebradas que aparentemente están secas, vuelven a la vida luego de cada tormenta, por lo tanto debemos alejarnos del eje o centro del cauce natural (río, estero o quebrada) y su planicie de inundación, para evitar el desastre que puedan causar estos fenómenos, puesto que es muy probable que cuando llueva, el cauce pueda alcanzar niveles de crecida sorprendentes.

Es cierto que estos eventos ocurren cada 20 años (o más), pero si se vuelve a construir en el mismo lugar donde alguna vez se inundó, o pasó una roca de gran tamaño, tenga presente que ese lugar puede volver a inundarse antes de los próximos 20 años, o su casa pueda quedar bajo una gran roca o el barro.

Desde el punto de vista urbano, un área que está sujeta a riesgo natural puede ser modificada de tal manera que puede ser habitada tomando precaucionetemporal agosto 2s que conllevan obras civiles (que generalmente tienen un alto costo). Lamentablemente, aún somos un país en vías de desarrollo, que invierte poco o muy poco en estas obras, por lo tanto, debemos ser cautos con elegir sectores para vivir que posean algún grado de huella causada por el agua y el barro.

Las obras civiles que se construyan (muros de piedra o enrocado, gaviones, o atrapa sedimentos) pueden generar algún tipo de desvío de la corriente cuando baje por el cauce principal, pero si el fenómeno natural supera la condición de diseño de la obra civil, ésta puede fallar, destruyendo la obra misma y lo que esté a su paso. ¿Cómo puede ocurrir tal situación? La respuesta es simple, para construir una obra civil de este tipo, se realizan los cálculos hidráulicos para que pueda resistir “un evento de cierta magnitud”, cuyo precio ya es alto. Si bien se podrían construir obras resistentes a todo fenómeno (incluso el máximo posible), el costo de ésta podría ser de 100 veces más, limitando la construcción de estas obras a ciertos lugares, dejando otros sectores sin protección, hasta lograr tener presupuesto para ello.

De esta manera, las obras civiles que se construyen no son para evitar el desastre sino para mitigar o suavizar los efectos del desastre, y permitir que las personas salven con vida ante una avenida. Dicho de otra manera, estas obras buscan darnos tiempo para escapar y ponernos a salvo, pero no nos hacen invulnerables ante la naturaleza.

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Nuestra planificación urbana ha evolucionado al nivel en el que las Municipalidades entregan permisos de edificación en lugares que estén libres de desastres naturales producidos por deslizamientos, crecidas, avalanchas, y otros. Si existe algún nivel de riesgo, solicitará estudios técnicos que indiquen lo contrario o que informen de las medidas de mitigación necesarias para la construcción.

Ante la posibilidad de sortear una nueva área residencial para comprar o construir su vivienda, tenga presente algunos simples pasos:

  • Sea un investigador: observe el área, observe los árboles, edificaciones, rocas, canales, y pregúntese por donde pasa el río cuando crece, a pesar que hoy está seco. No descarte entre sus preguntas la siguiente: ¿Cómo llegó cierta roca a cierto lugar?
  • Sea un periodista y un historiador: busque y pregunte al más anciano del barrio cuan seguro es el lugar y si recuerda algún desastre que haya ocurrido. Le ayudará a construir la historia.
  • Sea un ciudadano: consulte en la municipalidad y realice su construcción teniendo el permiso de edificación correspondiente. Más tarde podrá enrolar su propiedad y asegurarla ante otros desastres como incendios.

Finalmente, no olvide que las exigencias de la autoridad pueden resultar insuficientes ante condiciones climáticas extremas. Cada uno de nosotros es también responsable de no olvidar que el agua y el barro tienen buena memoria.

Autor: Ing. Mauricio Cartes, MCs.