El riesgo de respirar

Autora: Carolina Fernández

Lic. Ciencias de la Ingeniería, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Imagen extraída desde: http://www.24horas.cl/incoming/contaminacion_temucojpg-1673194/ALTERNATES/BASE_LANDSCAPE/contaminacion_temuco.jpg
TEMUCO, IX REGIÓN DE LA ARAUCANÍA. Imagen extraída desde 24horas.cl 

Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, se estima que más de 10 millones de personas en Chile están expuestas a concentraciones de este contaminante por sobre la norma legal [1]. A esta alteración se le vincula la muerte prematura de 4 mil personas al año por afecciones cardiorespiratorias [1], situación que se ve agravada en invierno debido a las bajas temperaturas.

Otro ejemplo del daño de la contaminación del aire en Chile lo encontramos en la comuna de Puchuncaví. En este caso, la gran cantidad de industrias que rodean a dicha comuna exponen a su población a distintos contaminantes. Entre éstos, se han detectado desde metales pesados hasta anhídrido sulfuroso (SO2), el cual es emitido por la quema de combustible sulfurados. Durante el año 2011 el país fue sacudido por la cruda situación que afectó a una pequeña escuela ubicada en el sector de “La Greda” [2]: una nube tóxica liberada por la planta de ácido de Fundición Codelco Ventanas intoxicó a niños y profesores, provocando mareos, vómitos y dificultades para respirar.

 

Imagen extraída desde Biobío Chile

Pese a que estos episodios se repiten día a día en distintas zonas de nuestro país, el individualismo no nos permite actuar para corregir un problema con el que conviven miles de compatriotas. Cualquier solución es considerada una molestia. Las restricciones vehiculares son mal vistas, al igual que la prohibición de usar leña como calefacción residencial o la prohibición de hacer asados durante un partido de fútbol. Es más, en muchas ocasiones se ridiculiza a comunidades que piden revisar procesos industriales que, pese a traer beneficios económicos para el país, impactan negativamente en su calidad de vida.

Lamentablemente, este desinterés es el mismo que permitió que países desarrollados como China tengan tasas de mortalidad de más de 110.000 personas debido a la contaminación ambiental [3].

Es momento de actuar. Es necesario trabajar en la concientización de la ciudadanía para que cada persona de nuestro país entienda la gravedad del problema y contribuya a su solución. Involucrémonos en los planes de descontaminación que, por ley, deben ser llevados a consulta ciudadana. Exijamos a nuestros gobernantes mejoras en las fiscalizaciones, en los monitoreos y regulaciones. No es posible que existan sectores del país donde no se entregue información debido a que sólo se miden territorios con más de 100.000 habitantes, dejando de lado una gran parte de la ciudadanía que puede estar atravesando complejos escenarios ambientales [4].

Comparte tu auto y utiliza el transporte público. Incentivemos mejoras en la aislación térmica de los hogares y el uso de combustibles poco contaminantes para la calefacción residencial. Motivemos el desarrollo de tecnologías para la captación de contaminantes en industrias de alto riesgo ambiental.

Podemos lograr un país que avance de la mano a la sustentabilidad. Dejemos de hacer de los temas ambientales actos propagandísticos y publicitarios, que sólo vemos en televisión cada cuatro años cuando vienen elecciones. Tomémosle el peso que realmente merece, porque todos tenemos derecho a vivir en un ambiente limpio donde respirar no nos apague poco a poco.

Luchemos.

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BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS:
[1] Gobierno de Chile, «Informe del Estado del Medio Ambiente,» Santiago , 2012.
[2] A. Chavez, «Las omisiones de Codelco Ventanas sobre la crisis que afecto a los niños de La Greda,» 2011.
[3] M. Ansede, «Más de 100.000 chinos mueren al año por la contaminación de las fabricas que produccen para la UE y EEUU.,» 2017.
[4] K. Bergamini, R. Irarrázabal, J. C. Monckeberg y C. Pérez., «Principales problemas ambientales en Chile: desafíos y propuestas.,» Santiago, 2017.

 

 

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