Abejas… ¡Mucho más que las productoras de miel!

Por Patricia Henríquez1,2*, Constanza Schapheer1 & Cristian A. Villagra1

  1. Instituto de Entomología, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
  2. Centro de Emprendimiento Apícola (Ceapi). Universidad Mayor

 

Cuando se habla de “abeja” lo primero que se viene a la mente es la abeja de miel (Apis mellifera) (Imagen 1.A).imagen 1- Sin embargo, “abeja” corresponde a un término genérico para referirse a cualquier especie de un conjunto muchísimo mayor de estos insectos: la superfamilia Apoidea (insectos del orden Hymenoptera)1. Este grupo de insectos está compuesto de aproximadamente 20.000 especies2 a nivel mundial. Chile alberga alrededor del 2% del total de abejas silvestres del mundo (440 especies conocidas a la fecha) (Imagen 2). Por lo tanto, Apis mellifera es solamente una especie dentro de este diverso grupo de insectos.

IMAGEN 2-

Al igual que otros animales criados por el hombre con un fin productivo, como las vacas y gallinas, la abeja de miel ha sido domesticada tempranamente en la historia de nuestra especie3 (Imagen 3), con el objetivo de obtener beneficios de su crianza como son los servicios de polinización de cultivos agrícolas, y la obtención de productos de la colmena como miel, cera, propóleo, imagen 3-polen, además de la apitoxina, compuesto utilizado en la apiterapia, un tipo de medicina que utiliza el veneno de la abeja de miel para curar enfermedades como la artritis. Las abejas de la miel, al tener un valor económico y ser importantes para la producción de alimentos son reproducidas, criadas y mantenidas con asistencia humana, por lo cual su supervivencia se encuentra resguardada por la apicultura. De esta forma, la abeja de miel se encuentra ampliamente distribuida en el mundo, pudiendo habitar tanto ambientes modificados por el hombre como regiones menos intervenidas. Por esta razón es tan común verla en gran parte de nuestro país en sectores rurales e incluso en las ciudades.

Distinto es el caso para muchas especies de abejas nativas silvestres (originarias de un lugar en específico y que su desarrollo no está asistido por el humano), ellas juegan un rol clave en la mantención de los diversos ecosistemas nativos4. Debido a su contribución a la polinización de las especies vegetales autóctonas de cada ecoregión de nuestro planeta, incluyendo nuestro país.

Las especies silvestres de abejas dependen fuertemente de la presencia de flora nativa para su subsistencia. No solo como fuente de alimento (polen y néctar); sino que también como refugio contra depredadores, sitios de nidificación y provisión de otros recursos florales como resinas, aceites y fragancias, substancias vitales para su reproducción5,6 (Imagen 4). Por esto, dentro de las razones que explicarían la disminución de la biodiversidad y abundancia de abejas nativas se destaca la pérdida de los hábitats con plantas nativas y su reemplazo indiscriminado por ambientes modificados por el hombre7,8, como serían las ciudades, campos agrícolas y forestales, e incluso parques botánicos con flora exótica.

imagen 4-

En el caso de la expansión de la agricultura a zonas con flora nativa, alternativamente al reemplazo, las experiencias de manejo de ambientes agrícolas donde se ha permitido la mantención de zonas que conservan la flora nativa ha demostrado ser positiva para la productividad de los campos9. Esto, ya que se ha demostrado que las abejas nativas tienen la potencialidad de ser polinizadores de cultivos agrícolas10.

Por lo anterior, es muy importante fomentar el uso de plantas nativas como ornamentales en sectores urbanos. Los pueblos y ciudades pueden ser una fuente de biodiversidad si se promueve la forestación y uso ornamental de plantas nativas11. Estas plantas constituyen la fuente de alimento y refugio no sólo para las abejas nativas, sino que también para muchas otras especies de animales silvestres12.

Si bien la abeja de miel, Apis mellifera, es el sustento económico para muchas familias en el país y no es posible prescindir de ellas, también es fundamental encontrar un equilibrio entre especies exóticas y nativas, por ejemplo, teniendo una adecuada carga animal para no generar una sobreexplotación del ecosistema nativo, y colmenas libres de patógenos para evitar el contagio de enfermedades a las especies nativas13.

La abeja de miel puede consumir los mismos recursos alimentarios que las abejas nativas (Figura 1), y en situaciones críticas y escasez de recursos puede transformarse en antagonista de estas14, 15. Es importante recordar que cuando existe escasez de alimento, el apicultor generalmente complementa a las colmenas con jarabe de azúcar y suplementos proteicos de diversos orígenes. Oportunidad que las abejas nativas no tienen. Por lo tanto, es necesario reconocer la existencia e importancia de la biodiversidad de abejas nativas y preservar su aporte a nuestra propia supervivencia.

 

¿Están todas las abejas en peligro de extinción?

No, son las abejas nativas silvestres las que se encuentran amenazadas. Si bien la abeja de miel enfrenta algunas dificultades como enfermedades y mayor exposición a plaguicidas (por encontrarse habitualmente en predios agrícolas) su desarrollo está asistido por la apicultura. Mientras que las abejas nativas no cuentan con esta “ayuda”.

¿Qué es una abeja nativa silvestre?

Es una especie de abeja originaria de un lugar específico que se desarrolla sin la asistencia humana. Por ejemplo el aberrojo nativo o moscardón (Bombus dahlbomii), es nativo de Chile.

¿Cuáles son las principales amenazas a la conservación de las abejas?

La destrucción de su hábitat, introducción de especies exóticas y contaminación por productos tóxicos. Los incendios que afectaron recientemente a nuestro país es un gravísimo ejemplo de destrucción del hábitat.

¿Cómo puedo ayudar a preservar las abejas nativas? 

Aprendiendo cuáles especies de plantas son nativas de cada zona de Chile, no remover las existentes y plantándolas en jardines. Es posible comprarlas en viveros especializados. Además es importante saber que estas plantas al ser originarias de esta zona están mejor adaptadas a las condiciones ambientales, por lo que requieren menor cantidad de cuidados.

¿Es igualmente útil cualquier tipo de flor en la preservación de las abejas nativas?

Si bien las abejas pueden alimentarse de una gran cantidad de flores (incluso cultivos agrícolas), las plantas nativas constituyen su hábitat. Por lo que siempre será más útil para las abejas disponer de estas plantas para su desarrollo. Además manteniendo las plantas nativas de Chile también se está contribuyendo a la conservación de muchos otros grupos de animales.

REFERENCIAS:

1. Danforth, B. N., Cardinal, S., Praz, C., Almeida, E. A., & Michez, D. (2013). The impact of molecular data on our understanding of bee phylogeny and evolution. Annual review of Entomology, 58, 57-78.

2. Ascher JS, Pickering J. (2012). Discover life: bee species guide and world checklist (Hymenoptera: Apoidea: Anthophila). http://www.discoverlife.org/mp/20q?guide=Apoidea_species&flags=HAS

3. Zeuner, F. E. (1963). A history of domesticated animals

4. Smith-Ramírez, C., Martinez, P., Nunez, M., González, C., & Armesto, J. J. (2005). Diversity, flower visitation frequency and generalism of pollinators in temperate rain forests of Chiloé Island, Chile. Botanical Journal of the Linnean Society, 147(4), 399-416.

5. Whitten, W. M., Young, A. M., and Stern, D. L. (1994). Nonfloral sources of chemicals that attract male euglossine bees (Apidae: Euglossini). J. Chem. Ecol. 20, 821–822. doi:10.1007/BF02059617.

6. Cosacov, A., Cocucci, A. A., and Sérsic, A. N. (2014). Geographical differentiation in floral traits across the distribution range of the Patagonian oil-secreting Calceolaria polyrhiza: Do pollinators matter? Ann. Bot. 113, 251–266. doi:10.1093/aob/mct239.

7. Kremen, C., Williams, N. M., and Thorp, R. W. (2002b). Crop pollination from native bees at risk from agricultural intensification. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 99, 16812–16816. doi:10.1073/pnas.262413599.

8. Freitas, B., Imperatriz-Fonseca, V., Medina, L., Kleinert, A., Galetto, L., Nates-Parra, G., Quezada-Euan, J. (2009). Diversity, threats and conservation of native bees in the Neotropics. Apidologie, vol 40, núm. 3, p. 332–346.

9. Kremen, C., Bugg, R., Nicola, N., Smith, S., Thorp, R., Williams, N. (2002). Native bees, native plants, and crop pollination in California”. Fremontia, vol 30, p. 3-4.

10. Landaverde-González, P., Quezada-Euán, J. J. G., Theodorou, P., Murray, T. E., Husemann, M., Ayala, R., & Paxton, R. J. (2016). Sweat bees on hot chillies: provision of pollination services by native bees in traditional slash and burn agriculture in the Yucatán Peninsula of tropical Mexico. Journal of Applied Ecology.

11. Kowarik, I. (2011). Novel urban ecosystems, biodiversity, and conservation. Environ. Pollut. 159, 1974–1983. doi:10.1016/j.envpol.2011.02.022.

12. Fischer, L. K., Lippe, M. von der, Rillig, M. C., and Kowarik, I. (2013). Creating novel urban grasslands by reintroducing native species in wasteland vegetation. Biol. Conserv. 159, 119–126. doi:10.1016/j.biocon.2012.11.028.

13. Goulson, D. (2003). Effects of Introduced Bees on Native Ecosystems. Annu. Rev. Ecol. Evol. Syst. 34, 1–26. doi:10.1146/132355.

14. Paini, D. R. (2004). Impact of the introduced honey bee (Apis mellifera) (Hymenoptera: Apidae) on native bees: A review. Austral Ecol. 29, 399–407. doi:10.1111/j.1442-9993.2004.01376.x.

15. Sugden, E. A., Thorp, R. W., and Buchmann, S. L. (1996). Honey bee-native bee competition: Focal point for environmental change and apicultural response in Australia. Bee World 77, 26–44. doi:10.1080/0005772X.1996.11099280.