ESTOS TRAICIONEROS FUEGUITOS

Por Abraham Vega F. Profesor Universitario Ciencias de la Tierra

Se acerca el ocaso del año 2016 y el alba de 2017, y en todo el mundo se prepara un espectáculo que tendrá algo de dantesco, igualable en el largo plazo (ojalá que no), al hundimiento del Titanic, el 15 de abril 1912 en las gélidas aguas del Atlántico norte. Quienes vieron este film, seguramente recuerdan las bengalas, (fuegos de artificio) que precedieron el hundimiento de aquel transatlántico y, la conmovedora muerte de cientos de pasajeros (1.514); pero tal vez, lo más notable fue la muerte del sueño de grandeza de, accionistas (White Star line) y constructores (Harland and Wolff) , que habían visto en este barco, el triunfo de la humanidad sobre la naturaleza.

Los fuegos de artificio de fin de año, y en particular los de éste año, a pocos días de finalizada la “Conferencia de Marrakech sobre el Cambio Climático, COP-22”, y en la cual participó nuestro país; en ella se reconoció categóricamente que: “ Es efectivo que el planeta se encuentra frente a un cambio climático provocado por la actividad humana y que el gran desafío de la humanidad es el de evitar el aumento de la temperatura media global…” en otra parte se señala: “Nuestro clima se está calentando a un ritmo alarmante y sin precedentes: tenemos un deber urgente e inalienable de responder … Reclamamos el compromiso político más alto y responsable para combatir el cambio climático, como una prioridad urgente” . En este contexto, ojalá que las bengalas que hemos aludido, siendo el barco el Planeta Tierra, que lucha por no zozobrar en un mar de averías ambientales, de las cuales, la más significativa es el cambio climático, no se hagan realidad, ya que expondría al planeta a un daño irreversible, y significará el camino de la extinción para cientos de especies, destruyendo de esta forma un patrimonio que se demoró millones de años en formarse y evolucionar.

Lo más paradojal es que este comportamiento de fin de año, lo hacemos a pocos día de realizada la Conferencia COP-22 y con real conocimiento de la publicación (septiembre 26/2013) del último Informe, AR5, del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, PICC ( el PICC es un organismo creado por N.U. en 1988, para monitoreo e investigación del Cambio Climático) que ha venido emitiendo informes (5) sobre la situación del cambio climático global; el último, AR5, contiene información determinante e irrefutable sobre el sombrío futuro del planeta, si es que seguimos actuando con la “sabiduría” que hasta ahora lo hemos hecho.

Dentro de estas sabidurías, y para relacionarla directamente con los fuegos pirotécnicos de fin de año, está el tipo de fuente energética predominante que se usa en el planeta: Petróleo, y sus subproductos, gasolinas y diésel y otros combustibles, que llevados a la combustión de motores (también conocida como combustión incompleta) tienen en su fase gaseosa residual, gases tales como el CO2, gas reconocido como el principal precursor del cambio climático.

Y a no dudarlo, otras de las sabidurías son los fuegos de artificios, muy de moda en nuestro país, usados indiscriminadamente para exacerbar patriotismos, ocultar mediocridades políticas y administrativas, deportivas y de otra clase, y sobre todo, para enmascarar gastos de última hora y fugas de presupuesto que fueron a dudosas consultorías. Lo que no han considerado quienes practican esta clase de adormecimiento de las conciencias, es el daño que producen estos fuegos de artificio al medio ambiente y la salud de la población. De hecho está probado que una vez activados, además de la lluvia de colores, de ellos se desprende una lluvia de toxinas, que van a parar al suelo, aguas y organismo de las personas; es más, algunos científicos sospechan fuertemente sobre un posible daño irreparable para la salud de la población.

¿Pero de dónde provendría ese daño? Los fuegos de artificio contienen diversos compuestos químicos, algunos de ellos muy tóxicos para la salud humana. Tanto la explosión y el colorido que nos maravilla y aplaudimos a rabiar, es generada por la combustión de diversos elementos y compuestos químicos; cada uno de ellos va dejando su huella indeleble en el medio ambiente. A menudo los fuegos artificiales contienen compuestos cancerígenos o sustancias desequilibrantes hormonales, que van a parar a los suelos y aguas, agreguemos a ello un humo muy dañino para el sistema respiratorio que contiene, material particulado plástico de difícil asimilación y difícil expulsión, por nuestro organismo.

Lo básico es lo siguiente: Su (activación) explosión se realiza a través de una mezcla de pólvora negra: carbón, azufre y nitrato de potasio, este último es un ingrediente que le inyecta oxígeno a la mezcla para acelerar su explosión; este rol histórico del nitrato de potasio desde que se descubre la pólvora, en la actualidad se ha reemplazado por un compuesto más manipulable para la industria: los Perclorato, de ellos, dos son los más usado, el Clorato de Potasio y Clorato de Amonio.

Desafortunadamente los perclorato han introducido un nuevo y más grave problema; está demostrado que en concentraciones altas, este compuesto químico, restringe la habilidad de la glándula Tiroide para tomar (fijar) el yodo del torrente sanguíneo, resultando potencialmente en precursor del hipertiroidismo. Está demostrado (en laboratorio) que los percloratos, sí son causantes de cáncer a la tiroide en ratones, pero se cree que nosotros (tal vez) somos más tolerantes o resistentes a este compuesto.

fuegos-artif-1¿Y los colores, de dónde vienen?, se obtienen desde la fusión (a altas temperaturas) de sales minerales metálicas, tales como las que se señala la tabla.

Cuando haya recordado sus horas de tacos en auto, la espera con las piernas hinchadas en un mar de incomodidades, y los pocos segundos de alegría que tubo al presenciar estos “fueguitos”, que entre aplausos, cola de mono, vino tinto y del otro, champagne e histeria colectiva, cruzaron el aire como saetas de Zeus, y Ud. haya reflexionado sobre el listado de colores, seguramente no estará muy orgulloso de haber sido parte (cómplice) de la inflamación de este coctel químico, del que nada bueno se puede esperar, más aún, revise la lista de sustancias química peligrosas de Naciones Unidas, varias de las que iluminaron y colorearon la atmósfera del nuevo año, están en esta categoría. Rara manera de nuestra especie, de alegrase con el daño colectivo a la naturaleza y a nosotros mismo.

Y esto no esto todo, ¿qué pasa con el CO2 de esta “sabia” entretención?; es de conocimiento generalizado el uso de pólvora para activarlos, que consiste de un oxidante (nitrato de potasio), un combustible (carbón), y (azufre). Por cada 270 gramos de pólvora, se generan 132 gramos de CO2, el resto se trasforma en sulfato de potasio y nitrógeno. Se ha estimado que los fuegos artificiales en USA anualmente generan 60.340 toneladas de CO2 , que equivale a la emisión de CO2 de 12.000 autos al año. Puesto de otra forma, en aproximadamente, 0,5 hr./mes, ponemos en la atmósfera lo que un pueblo, con 12.000 autos, emite de CO2 durante todo un año.

Le doy un dato, de los números anteriores 270 y 132 resulta otro es: 0,4889; si se multiplica las toneladas de fuegos artificiales por este número sabrá cuantas toneladas de CO2 puso su comuna en la atmósfera del planeta; es decir cuál fue el costo ambiental, y cuál fue la innecesaria aceleración del cambio climático, que los municipios del país aportaron este año. Me pregunto si estos minutos de histeria colectiva valdrán la pena, considerando la situación actual y el futuro del planeta.

Este gas CO2, , ha venido aumentado su concentración en la atmósfera desde inicios de la revolución industrial. Naturalmente la atmósfera terrestre se estabilizó en 280ppm de CO2 hace algo más de 500 millones de años, es ésta la concentración de CO2 que permitió el surgimiento y evolución de la vida como la conocemos hoy. No obstante los niveles de CO2, ya han sobrepasado los límites que eran considerados peligrosos, por todos los países miembros de Naciones Unidas, que firmaron el Tratado de Kioto, 1998; es decir ya sobrepasamos el umbral de riesgo peligroso para el planeta: 400ppm de CO2 , y eso lo sabíamos antes de los estos fueguitos. Sobre el particular la National Oceanic & Atmospheric Administration de USA decía en mayo de 2013. “`Por primera vez en la historia de la humanidad, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha alcanzado las 400 partes por millón (ppm, equivalente a mg/kg). El haber alcanzarzo este umbral, representa un poderoso simbolo de la creciente influencia del humano en el clima terrestre”, y prodríamos agregar, que este umbral (límite) marcaría un punto de irreversibilidad según la teoría general de sistemas, un punto donde el retorno al equilibrio ecosistémico del planeta está seriamente comprometido.

El gráfico adjunto, muestra esta tendencia del aumento del CO2, producto del consumo de combustibles fósiles y lo relaciona directamente con el efecto más peligroso para la humanidad y el planeta como un todo: El aumento de la temperatura media de planeta vía aumento del CO2.

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Es importante notar en el gráfico adjunto, que la tendencia de las emisiones de CO2, contrariamente a lo dice el sentido común, o el de la sobrevivencia humana, en ningún caso tiende a bajar, siempre va en ascenso, es más; todas las proyecciones al 2050 son siempre al alza, ello porque el consumo de petróleo mundial tiene esta tendencia. El resultado: el Cambio climático del planeta, producido vía Efecto Invernadero.

En 1992 el PICC, elaboró un informe el cual establece que: “Tomando como base los datos e investigaciones hechas hasta ahora (1992) se ha concluido lo siguiente”:

  1. Seguramente el CO2 en la atmósfera aumentará al doble entre 2025 y 2050
  2. Como consecuencia, la temperatura media de la tierra aumentará entre 1,5 ºC a 4,5 ºC.
  3. La temperatura media del océano subirá entre 0,2 ºC a 2,5 ºC, lo que llevará a un aumento de nivel de los océanos entre 1,5 m a 4 m.

Este era el escenario el 1992, 24 años atrás, cuando aún se podría haber hecho algo; lo cierto es que entre el 1992 y el 2013, se desarrollaron al menos unas 7 reuniones internacionales donde se trató el tema, en varias de ellas participaron representantes de nuestro país. En una de ellas Yvo de Boer, secretario de Cambio Climático de Naciones Unidas dijo “No es que el tiempo apremie. Es que casi se ha acabado”, sobre lo mismo el presidente de USA, B. Obama dijo: “La amenaza que plantea el cambio climático es grave, es urgente, y creciente, las futuras generaciones caminan hacia el desastre si la comunidad internacional no actúa con “audacia, rapidez y unidad”.

¿Y cuál es el escenario actual?, porque es aquí donde cobran más importancia las “bengalas” del año nuevo. El último informe del ICCP, AR5, es concluyente en lo siguiente:

  1.  Aumento de las temperaturas máximas normales, y aumentos de los días muy calurosos.
  2. Aumento de las olas de calor, en su frecuencia, intensidad y duración.
  3. Aumento de las precipitaciones extremas.
  4. Aumento de la sequía a nivel global.
  5. Aumento de la actividad ciclónica tropical, en frecuencia, intensidad y duración.
  6. Aumento extremo del nivel de los océanos.

Ud. Lector, sin ser experto, entenderá que el desarrollo de estos 6 factores, cambiarán la faz del planeta; el informe describe en detalle las consecuencias para la humanidad y el medio ambiente.

Se comprenderá ahora la similitud con el Titanic; lo cierto es que, lo que no se entiende es la actitud de quienes programan esta y otras “entretenciones masivas” que no contribuyen a la identidad ni a la cultura nacional. Como ya hemos dicho, el planeta como un sistema abierto (ecosistema) está en un punto crítico, el de la irreversibilidad, ello de acuerdo a la teoría general de sistemas; un punto donde es muy difícil el retorno al equilibrio, y no obstante nos permitimos ingresar a la atmósfera varias toneladas de CO2, en aras de qué motivo?, de qué razón de Estado?, cuando la verdadera razón de Estado, de un Estado preocupado del bienestar de la población, hubiera sido la prohibición absoluta de estos fuegos. Tal vez ahora quede más claro la similitud, “de estos fueguitos” con las bengalas del Titanic cuando se hundía. Es vital que entendamos, de una vez por todas, que estamos en punto crítico, aunque para la mayoría de los científicos (todos Dr. en su disciplina) que participan en la elaboración del informe del AR5 del IPCC, ya casi no hay retorno posible.

No obstante, y aunque sea por un desafío a la ciencia y a la tecnología y, rescatando lo que aún nos queda de sentido común y nobleza, podamos hacer un alto a la farra, y tratemos de reparar las averías ambientales del barco GAIA. Hagamos un trato: que las “bengalas“ de este fin de año, sean para reafirmar y celebrar un gran acuerdo mundial iniciado en Kioto (1997) de control y disminución real de las emisiones de CO2 y otros gases efecto invernadero, y así podamos entregar este planeta a las generaciones futuras, acogedor, noble y generoso como nosotros lo encontramos.

 

Referencias:

  1. Marrakech proclamation for our climate and sustainable development, COP22, Nov. 2016.
  2. Paris Agreement under the United Nations Framework Convention on Climate Change , COP 21, Dic. 2015
  3. IPCC 5th Assessment Report “Climate Change 2013: The Physical Science Basis”
  4. John Conkling, The Chemistry of Pyrotechnics—Basic Principles and Theory,2000
  5. Sidney City, Greenhouse Gas Emissions Inventory, Public Report,2012
  6. World Resources Institute (2004), The Greenhouse Gas Protocol: A Corporate Accounting and Reporting Standard, 2004.