Extractivismo múltiple: el modelo económico que deteriora el planeta que habitamos

Si nos propusiéramos hacer un pequeño ejerciciomeditacion_by_themnaxs de imaginación en el que cerráramos los ojos, juntáramos las manos y nos alejáramos del suelo que nos sostiene para tomar palco en la luna, en algún planeta vecino o en una estrella que nos guiñe su titilar… ¿Qué veríamos? Yo vería este planeta que habitamos – el único que conocemos y que, hasta donde sabemos, hemos sido capaces de habitar – en medio de la inmensidad del vacío esquivando otros planetas que caen, rocas grandes y pequeñas que esquivan a planetas que caen, estrellas a lo lejos y a lo cerca. Seguro también vería chatarra – probablemente electrónica – divagando en el cosmos buscando su lugar en el espacio.

Imagen tomada de la web.

 

Ampliando el ejercicio me creería Dios, específicamente ese Dios que, según cierta creencia, lo creó todo antes de todo. Siendo Dios, tomaría este planeta que habitamos en algo parecido a mis manos, lo observaría – nos observaría –, evaluaría “mi” creación y, al percatarme del desastre instalado me entretendría jugando con él: “¿Qué pasa si borro un pedacito de la capa de Ozono? Oh! Se achicharra un pedacito de planeta…¿Qué pasa si rompo trocitos de glaciares? Oh! El mar se vuelve voraz. ¿Qué pasa si saco trocitos de bosque? ¿Y si saco las ballenas? ¿Qué pasa si apago la luz del sol? Oh! Se ahoga la vida”

Nosotros, la humanidad, definitivamente no somos Dios, sin embargo, como si lo fuéramos, jugamos lúdicamente con este planeta: borramos un trocito de capa de ozono (que al parecer se está recuperando después de 30 años[2]), emitimos dióxido carbono, metano, óxidos de nitrógeno y otros gases de efecto invernadero que nos ahogan, eliminamos bosques nativos a un ritmo veloz (en el amazonas se estima que desaparece una superficie equivalente a 48 canchas de fútbol al año[3]), agotamos de manera inconsciente los peces del mar, contaminamos el mínimo porcentaje de agua dulce que tenemos para beber, movemos cordilleras en busca de minerales, agotamos el nutritivo suelo que ha tardado miles de años en existir. Como si esto fuera poco, creamos cada día armas más potentes[4], como si las guerras fueran un juego de consola, desplazamos a millones de familias cada año (más de 65 millones según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados[5]), permitimos – por omisión o inacción – el abuso de poder sistemático de corporaciones transnacionales que horadan tanto territorios como culturas.

Este panorama mundial parece muy lejano, pero no lo está. Miremos más cerca: en Chile, hace ya varios años, la economía de libre mercado basada en el extractivismo voraz de “recursos naturales”, instaurada magistralmente en dictadura y personificada por capitalistas inescrupulosos, se ha apoderado de los ámbitos más cotidianos de las personas y comunidades que habitan este territorio llamado Chile ($hile). Para efectos pedagógicos, podemos desglosar las aristas del extractivismo según las industrias poderosas en Chile, a saber:

Industria Minera: Extractivismo de suelos, agua y minerales

El pilar fundamental del extractivismo minero se encuentra en el Código de Minería[6] de 1983, que “establece los modos de adquirir y extinguir derechos mineros”. Entre fines de la década del 80 y principios de los 90 – entrada la ilusión de democracia – es cuando el modelo se consolida. Por esos años es cuando se ingresan las primeras industrias mineras transnacionales quienes, aprovechando la legislación vigente, débil y permisiva, extraen miles de toneladas de oro, plata, cobre y otros minerales, dejando unos pocos pesos a las arcas nacionales y miles de toneladas de pasivos ambientales[7]. Es que estas pobres empresas declaran pérdidas… hicieron tan malos negocios aquí.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la megaminería en mi cotidiano?

Una de las consecuencias importantes que podemos intuir es la pérdida de miles de millones de pesos que no han ingresado a las arcas fiscales durante casi 30 años, recursos que, en el caso de ser medianamente bien administrados, podrían financiar programas sociales; podríamos tener la educación, salud y seguridad pública que necesitamos si el cobre fuera realmente el “sueldo de Chile” (hoy, el control estatal del cobre – Codelco – es menor al 30%, por lo tanto, de ese “sueldo” tenemos una fracción pequeña).

Otra consecuencia, ya no tan cotidiana, es la permanente emisión de altos niveles de contaminación, destrucción de ecosistemas como valles, glaciares y fuentes de agua, la generación de conflictos socioambientales producto de la destrucción de formas productivas locales, división y desplazamiento de comunidades, entre otras. Sólo a modo de ejemplo, se puede mencionar los casos de Chuquicamata, Chañaral y Puchucaví-Ventanas[8] [9].

Industria Forestal: Extractivismo de suelos y agua

Volando imaginariamente hacia el sur de este país, nos encontramos en las regiones del BíoBío, Araucanía, Los Lagos y Los Ríos (principalmente) con más de 2 millones de hectáreas de monocultivos de bosques de pino y eucaliptus[10] pertenecientes, principalmente, a 2 de los 3 núcleos familiares-empresariales poderosos de Chile: Matte (CMPC) y Angelini (Arauco-Celco)[11], quienes, dicho sea de paso, controlan la mayoría de los medios de comunicación[12], ¡y cómo no! Con toda esa celulosa se pueden imprimir todos los periódicos de Chile.

En este contexto, no se puede dejar de mencionar el Decreto de Ley 701, herramienta legal que se utilizó desde 1984[13] para subvencionar la plantación de las miles de hectáreas de plantaciones de monocultivos… es que estas pobres empresas no tenían el capital para invertir en un pedacito más de tierra para plantar arbolitos.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la industria forestal en mi cotidiano?

A través de los – controladísimos – medios masivos de comunicación, hemos sido testigos de eventos como la colusión del papel higiénico, lo que produjo amplio repudio ciudadano y múltiples reacciones. Pero ¿Qué tiene que ver esto con el extractivismo forestal? Pues bien, el oligopolio de esta industria utilizó su poder para acordar precios… ¿Los involucrados? CMPC de Matte y SCA (capitales suecos)[14].

Entre las consecuencias no tan cotidianas y no informadas por los medios masivos de comunicación, podemos enumerar: i) la violación sistemática de derechos humanos y ancestrales de comunidades mapuche por parte del estado chileno frente a la recuperación de territorios usurpados a comunidades[15]; ii) el agotamiento de agua de napas subterráneas con afectación de comunidades mapuche y no mapuche (un eucalipto joven puede consumir 20 litros de agua diariamente[16]); la pérdida de miles de hectáreas de bosque nativo, cambiadas por monocultivos; iv) la contaminación de fuentes de agua y envenenamiento de animales debido a la aplicación de herbicidas, pesticidas y fertilizantes altamente tóxicos, sin olvidar los desechos tóxicos asociados al proceso de la celulosa y, v)erosión y “muerte” de suelos, a través de la pérdida de nutrientes[17].

 

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Imagen: Tala rasa de plantación de monocultivo. Se evidencia la erosión y pérdida de suelo. Fotografía: Claudio Donoso

 

Otras formas del extractivismo que se han desarrollado en Chile y el mundo, y que serán tratadas en un próximo artículo, son la industria salmonícola (extractivismo del medio marino), la agroindustria (cultivo masivo de alimentos) y la industria del rubro energético. Vale la pena advertir que el extractivismo energético está tomando una dirección preocupante tras la reciente aprobación de la Ley Eléctrica[18], la cual, a pesar de lograrse la incorporación de elementos de participación ciudadana[19], sigue siendo antojadiza y continúa buscando el beneficio de los grupos de poder antes que de comunidades.

A modo de reflexión, frente a todo lo expuesto y mucho más, deberíamos estar atentos al “extractivismo de conciencia”, concepto que se me viene a la mente asumiendo que a las “masas” de personas que viven su vida de manera superficial, creyendo lo que dice la tele, comprando lo que les dicen que compren, ya les han extraído la tan valiosa conciencia que nos permite reflexionar y actuar con determinación y valentía para cambiar lo que está mal a nuestro alrededor.

¿Y qué hacemos desde lo cotidiano para cambiar el mundo que nos rodea? Difícil tarea, pero no imposible: podemos INFORMARNOS sobre acontecimientos no informados por los medios de comunicación masiva; podemos ESTUDIAR múltiples contenidos para ser capaces de discutir con quienes toman decisiones políticas; podemos CULTIVARNOS física y espiritualmente para crecer en conciencia; podemos QUERERNOS y cuidarnos unos a otros, pues la unión hace la fuerza; podemos – debemos – LUCHAR y RESISTIR personal, colectiva, política y espiritualmente frente a los embates de esta realidad avasalladora.

 

NEWÉN PU PEÑI

NEWÉN PU LAMIEN

NEWÉN KOM PU CHE

AMULEPE TAIÑ WEICHAN

Por: Nicolás Inostroza Codoceo

 

 

RECOMENDACIONES

Audiovisual: Recurso generado por Chile Sustentable titulado “EXTRACTIVISMO: EXPLOTANDO LOS RECURSOS NATURALES DE CHILE”

Audio: Conferencia internacional: “Extractivismo en América Latina…Agua que no has de beber”, realizada el 21 de agosto en el Cine Arte Alameda. Organizada por OLCA, cuenta con la participación de Eduardo Gudynas, CLAES, de Uruguay; José de Echave, Cooperacción, de Perú; Dora Lucy Arias, Colectivo CAJAR, de Colombia

Memoria del Seminario Internacional “Recuperar los bienes comunes: Desafío en el proceso constituyente del Chile extractivista” realizado por OLCA el 2 y 3 de Septiembre de 2015. Expositores.

 

REFERENCIAS

Imagen inicial: obtenida de internet. WEB: http://themnaxs.deviantart.com/art/Meditacion-164061265

[1] Extractivismo: “El extractivismo es una forma de organizar la economía de un país, únicamente en función de la extracción intensiva de grandes volúmenes de recursos naturales, destinado sin procesamiento alguno para su venta en el exterior”. Cita 

[2]   Emergence of healing in the Antarctic ozone layer. Susan Solomon; Diane J. Ivy; Doug Kinnison; Michael J. Mills; Ryan R. Neely III; Anja Schmidt. Science 15 Jul 2016:Vol. 353, Issue 6296, pp. 269-274. Enlace.

[3] Enlace: http://www.worldwildlife.org/threats/deforestation

[4] Enlace: http://www.sigsauer.com/

[5] Informe anual de ACNUR 2015. “Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2015. Forzados a huir”. Enlace.

[6] Código de Minería, Ley N° 18248

[7] Pasivo Ambiental Minero (PAM): “son todas aquellas instalaciones y residuos mineros que se encuentran abandonadas, paralizadas o inactivas y que no se han cerrado adecuadamente”. Enlace

[8] “Los trabajadores de la mina de Chuquicamata presentaron una demanda en contra de la compañía debido a la emisión de gases de la fundición; los dueños de predios en los valles de Puchuncaví y Catemu presentaron pleitos contra los dueños de las fundiciones vecinas de Ventanas y Chagres; igual hicieron los ciudadanos de Chañaral contra Codelco debido a que los relaves de la planta de procesamiento de Salvador se habían depositado en las orillas de la bahía del mismo nombre” Gustavo Lagos, “Impactos ambientales de la minería en Chile” 

[9]  Hernán Durán, Impacto ambiental de la actividad minera en Chile: balance preliminar. 

[10] CONAF, 2014. “Plantaciones y pobreza en comunas forestales”.

[11] Orrego, Juan Pablo. “La entropía del capitalismo”. Ecosistemas, 2012.

[12]  “Tanto los Angelini como los Matte, mantienen punto de encuentro permanente integrando los principales grupos controladores de los medios de comunicación chilena, ya sea a través de las transacciones o relaciones sociales. En el caso de los Matte, (Bernardo), forma parte del directorio de Televisión Nacional de Chile, principal medio de televisión abierta. Su hermana, Patricia, en el Consejo asesor de Canal 13 (Televisión Universidad Católica).” Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Radiografía al conflicto forestal en el Gulumapu”.

[13] Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Conflicto público de tierras y Recursos naturales”: Expansión forestal y territorialidad Mapuche (Chile). 

[14]  “Las marcas involucradas por parte de CMPC son: Confort, Elite, Nova, Noble y Orquídea. En el caso de SCA son: Favorita y Magiklin”. Enlace.

[15] Colectivo de Comunicación mapuche Mapuexpress. Enlace.

[16]  Huber y Muñoz, 2003citado porClaudio Donoso. “Impactos del modelo forestal chileno y propuestas para enfrentar la crisis hídrica”

[17]  Claudio Donoso. Artículo: “¿El milagro forestal Chileno?”. Enlace:

[18] Vídeo desarrollado por Chile Sustentable que explica la Ley de Transmisión previo a la aprobación.

[19] “Los fundamentales artículos en que Máximo Pacheco debió ceder para aprobar su resistida ley de transmisión” –Chile Sustentable. Noticia.